Confidencias de una dama a un sol
Siempre he sido el tipo con “cara de buena gente”, el “inocente”, en otras palabras “el gordito con cara de huevón”. Lo que me condenó a ser receptor de una serie de historias muy personales por parte de mis amigos, lo cual no fue tan malo, pero en algún momento, el cual no recuerdo con exactitud, empeoró. Gente que recién conocía, y hablo de no más de una hora, empezaban a contarme su vida por entero, lo cual nunca entendí pues qué les hacía pensar que a mí me podía interesar. Entonces esto llegó a convertirse en una desgracia, pero de las más desgraciadas. En la Colmena, entre la plaza San Martín y la avenida Tacna, se encuentra uno de los muy populares “a sol la barra” llamado Miami Beach, ahí me encuentro con algunos amigos, tomando unos tragos mientras las desnudistas de elefantiásicas medidas comienzan a contonearse alrededor de un tubo, mientras de la destartalada cabina el Dj tocar i don't want miss a thing para acompañar los bruscos movimientos de las bailarinas. Debo conf...